11 consejos infalibles para convertirte en una persona infeliz
Conseguir sentirse presa de la desdicha no es tarea difícil, basta con que sigas algunos de estos sencillos consejos. Eso sí, procura aplicarlos en todas las situaciones y en todo momento a fin de que adquieras la habilidad de practicarlos de una forma inconsciente.
1.- Ante cualquier adversidad que se te presente, quéjate y laméntate todo lo que puedas
Céntrate en los problemas y en lo injusta que es la vida contigo e intenta encontrar a alguien a quien poder culpar de tu situación.
No te plantees la posibilidad de que tú puedas tener algo de responsabilidad, así evitarás la sensación de poder hacer algo al respecto y podrás dejarte invadir por la desesperanza y la certeza absoluta de que por mucho que lo intentes nada podrás cambiar.
Rehuye, además, cualquier tipo de pensamiento que te pueda llevar a considerar que tras las adversidades que se presentan en la vida pueden encontrarse oportunidades que te ayudarán a crecer personalmente.
2.- A la hora de establecer tus prioridades no caigas en la tentación de permitirte dedicar algo de tu tiempo a tu propio bienestar
Destina todo tu tiempo al trabajo, a la familia, a ocuparte de resolver los problemas de quienes te rodean. Siéntete responsable de su bienestar de una manera obsesiva y antepón, en todas las situaciones, sus necesidades a las tuyas. Piensa que de lo contrario estarías actuando de forma egoísta.
3.- No te preocupes por aprender nada nuevo, no te propongas nuevas metas ni objetivos
Y menos aún, que jamás se te ocurra luchar por hacer realidad un sueño, piensa que cualquier esfuerzo no merecerá la pena y que las cosas son como son y que por mucho que te empeñes no las puedes cambiar.
Eso sí, no impidas que tus miedos a enfrentarte a nuevas situaciones crezcan dentro de tí para que puedan acabar limitando cada vez más tu vida.
4.- Nunca pidas ayuda a los demás cuando la necesites
Piensa siempre que puedes con todo, que no necesitas la ayuda de nadie, y si en algún momento tus fuerzas flaquean y notas como el cansancio físico y psicológico comienzan a hacer mella en tí, da por supuesto que son los demás los que deberían ofrecerte su ayuda sin necesidad de que la pidas, así conseguirás poder sentir abatimiento, soledad, tristeza y resentimiento.
5.- No sientas compasión, ni hacia tí, ni hacia los demás
Si te equivocas critícate duramente, no te perdones, y jamás intentes ver los errores como una oportunidad para aprender y mejorar.
Céntrate en todo aquello que más te disgusta de tí, en tus aspectos más negativos, en todo lo que se te da mal y por su puesto, pasa por alto todo lo bueno que hay en tí.
Si alguien de tu entorno se equivoca no caigas en la tentación de perdonarle y dedícate a pensar continuamente en el daño que te ha causado su error.
6.- Desconfía de quienes te rodean
No te muestres con ellos tal y como eres, piensa que seguro que una vez que conozcan tus debilidades las aprovecharán para hacerte daño. Haz un esfuerzo por no mostrar tus verdaderas emociones y mantenerte siempre alerta, y piensa que en cualquier momento alguien te la puede jugar.
7.- No seas agradable, ni muestres gratitud, ni cariño hacia quienes te rodean
Piensa que no es algo necesario, que quienes te conocen ya saben como eres y que esas cosas no te van. Además, si recibes algo es porque realmente te lo mereces, tampoco hay que darle mayor importancia. Eso sí, cuando consideres que los demás no son agradables, ni agradecidos, ni cariñosos contigo no dudes en mostrarles tu enfado.
8.- No te dejes enredar con historias sobre solidaridad
Piensa que sí, que es cierto, que a veces la vida puede resultar injusta para algunas personas, pero que las cosas son así, y que nadie las puede cambiar. Recuerda, además, que bastante tienes tú con intentar resolver tus propios problemas como para andar preocupándote y ocupándote de los problemas de los demás, menos aún cuando tienes la completa seguridad de que nunca te afectarán.
9.- Deja el sentido del humor fuera de tu vida
Piensa que tienes cosas más serias de las que ocuparte y si en algún momento sientes el impulso de sonreír, no dudes en reprimirlo y frunce el ceño cuanto puedas. La cosa no está para bromas.
10.- No realices ejercicio físico
Procura no caer en ese terrible error, pues tu cuerpo liberará endorfinas que te producirán una agradable sensación de bienestar y correrás el riesgo de sentir que hay algo de lo que puedes disfrutar.
11.- Descuida tu descanso
Duerme lo menos posible, lo justo para poder “ir tirando”.
Es importante, además, que una vez que te hayas metido en la cama centres tu atención en tus preocupaciones, no te olvides de revivir mentalmente todos los acontecimientos desagradables que hayas podido tener durante el día y de recrear aquellos a los que tendrás que enfrentarte al día siguiente.
Y bajo ningún concepto caigas en la tentación de usar alguna técnica de relajación que te permita calmar tu mente antes de irte a dormir.
Puedo asegurarte que si consigues actuar de esta manera no tardarás en comprobar como poco a poco la desdicha se acaba apoderando de tí.
Pero como creo que en realidad todos deseamos justamente lo contrario, tener una vida más placentera y feliz, voy a darte el primer consejo, quizás el más importante, para que puedas conseguirlo:
“Comenzar por ser conscientes de hasta que punto somos nosotros mismos, con nuestros propios hábitos, los que estamos saboteando la oportunidad de hacer realidad ese deseo.”
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