Dieta mindfulness
Un buen ejemplo que refleja nuestra manera de vivir es la forma en que comemos. Cuando nos sentamos a la mesa, en el caso de que nos sentemos, comenzamos a introducir comida en la boca, masticamos sin prestar atención a la vista ni al tacto de los alimentos, casi sin notar su sabor, y acabamos tragando irremediablemente el bocado de forma inconsciente, sin posibilidad de retenerlo en la boca por mas tiempo. ¿ Te suena este estilo a la hora de comer ?
Si ya has comenzado a practicar mindfulness te resultará más fácil prestar atención plena a los momentos en los que te alimentas. Si aún no practicas este tipo de meditación te propongo un pequeño ejercicio. Bueno, antes decirte que no veo razones para que no se pueda realizar si te estás comiendo un bocadillo durante el descanso en el trabajo. Pero imaginemos que te encuentras en casa y te dispones a comer, preferiblemente algo que realmente te encanta. Comienza a realizar el siguiente ejercicio:
- Una vez sentado a la mesa, respira profundamente un par de veces.
- Lentamente coge el cubierto y recoge una porción de comida, concentrándote en los movimientos de tu mano y de tu brazo.
- Explora la comida en el cubierto, su forma, su color y su olor.
- Lentamente llévate la comida a la boca.
- Suelta el cubierto en el plato.
- Mastica lentamente, sin hablar, y siente la textura y el sabor de la comida.
- Concéntrate en explorar la urgente necesidad de tragar en el caso de que suelas comer de forma rápida.
- Cuando tragues, siente la comida pasar por tu garganta.
- Explora las emociones que experimentas relacionadas con la comida.
- Continúa de esta manera hasta acabar de comer.
Si observas que rápidamente vuelves a comer usando tu estilo habitual no te preocupes, no te juzgues ni critiques, es normal, llevas toda tu vida comiendo de una forma determinada, y cambiar este hábito requiere práctica, paciencia y amabilidad. Lo importante es darte cuenta y volver a atender plenamente tu comida. En la medida en que consigas comer de forma más consciente conseguirás:
- Distinguir con mayor claridad tus sensaciones de hambre y de saciedad.
- Saborear con mayor intensidad la comida.
- Reconocer la falta de sabor en las comidas menos saludables.
- Reconocer las emociones negativas relacionadas con tu forma de alimentarte.
Buen provecho.